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Ruta de la fauna

Itinerario: La ruta de la fauna es circular y discurre por el Monte Norte, área  forestal comprendida entre la carretera de Boadilla a Majadahonda (M516) y Boadilla-Pozuelo (M513).
Valores: Observación de fauna, rastros, monte mediterráneo.
Longitud: 7,7 km.
Duración aproximada: a pie,3-3,15 h, en bicicleta, 1,5 h.
Desnivel: 667-724 m.s.n.m
Pendiente Media: 3,9%
Pendiente Máxima: 20 - 12%
Accesibilidad: Caminos de tierra en buen estado, zonas con pendiente. No accesible para personas con movilidad reducida.

Este recorrido comienza en el Aula Medioambiental, desde donde se dirige hacia la rotonda de la carretera Boadilla-Pozuelo (M513), dejando a la derecha los nidos artificiales de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) situados en la explanada anexa al Palacio del Infante don Luis. Estas aves constituyen una de las especies más características del municipio, debido a su presencia en tejados y torres de edificios del casco histórico. Se trata de aves cuyo característico “crotoreo”, empleado para saludar a su pareja, anuncia su presencia en el municipio desde finales de invierno hasta mediados de septiembre, momento en el que gran parte de los individuos migran hacia el sur de la península, norte de África llegando incluso hasta el África subsahariana donde pasan los meses de invierno. Los últimos años, sin embargo, se observa cómo a pesar de ser la cigüeña una especie migradora transahariana cada vez más individuos permanecen en nuestro país los meses de invierno debido al calentamiento global. Al cruzar la carretera por el paso peatonal se accede al Monte Norte a través de la puerta habilitada hasta llegar al Cerro de la Mira, desde donde se podrá disfrutar de una bella panorámica del casco histórico de Boadilla del Monte, presidida por la fachada del palacio del Infante Don Luis.

La ruta se adentra ahora en el monte atravesando el encinar, más densamente poblado a medida que se avanza en el recorrido. A partir de este momento se deberá prestar atención para poder aprovechar cualquier posibilidad de ver alguno de los animales que habitan este monte. Esta zona del monte está habitada por uno de los predadores más astutos de la naturaleza: el zorro (Vulpes vulpes) que, dados sus hábitos nocturnos, será difícil de observar, aunque sí podremos encontrar rastros como excrementos o huellas. La pérdida de conectividad natural en el hábitat de este mamífero es una de las principales causas de muerte, especialmente por atropellos.

Continúa el camino atravesando una zona con abundantes jaras pringosas, especie que delata su presencia con su intenso y dulce aroma; una vez pasado el jaral, a la derecha del camino, se puede apreciar el rastro del entrenamiento de caballos marcado en el suelo en forma de un círculo. Pocos metros después, el camino coincide con una pista forestal a la que la ruta se incorpora girando a la izquierda.

En este tramo, se recomienda prestar atención a los rastros dejados por fauna del monte, los más abundantes suelen ser madrigueras y excrementos de conejo Siguiendo este mismo camino la ruta cruza el cauce estacional de un pequeño arroyo donde destaca la presencia de varios ejemplares de pino piñonero en los que poder avistar especies de aves como el carbonero garrapinos (Periparus ater) y herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus). Prestando atención es probable encontrarse con algún ejemplar de conejo común (Oryctolagus cuniculus) cerca de los majanos construidos para favorecer la reproducción de estos mamíferos. Sigue el recorrido por el encinar adehesado, entorno favorable para observar aves como el trepador azul (Sitta europaea) mientras se desplaza por el tronco de los árboles cabeza abajo, o al serín verdecillo (Serinus serinus) cantando desde la copa de las encinas.

Una vez que se llega al punto donde están las cabañas del Club las Encinas, se gira a la izquierda y la ruta continúa pasando por una vaguada en la que es habitual encontrar huellas de pequeños mamíferos y aves debido a la humedad acumulada.

Avanzando sobre el mismo camino hasta llegar al cruce de caminos se observan, a la izquierda, dos de los árboles más interesantes que habitan el monte de Boadilla y que dan nombre a este paraje conocido como Valle de la Corchera. Se trata de dos antiguos e imponentes alcornoques (Quercus suber), uno de ellos catalogado como Árbol Singular de la Comunidad de Madrid. Esta zona también puede ser interesante para observar cómo sobrevuelan la zona aves rapaces como el busardo ratonero (Buteo buteo), el milano negro (Milvus migrans) o el azor común (Accipiter gentilis). El camino gira a la izquierda y, tras atravesar un pequeño pinar,  llega de nuevo a la carretera M516, girando de nuevo a la izquierda y tomando el camino de regreso paralelo a la valla junto al circuito de acondicionamiento físico.

Estas cualidades predadoras han llevado a que sea usado en la cetrería y a ser perseguido por causar perjuicios a las especies cinegéticas.

Al llegar frente a la Urbanización Pino Centinela, la ruta gira a la izquierda para volver a adentrarse en el monte hasta el perímetro del Club las Encinas en dirección Oeste hasta la Finca de la Milagrosa, donde pernoctan las “ovejas bombero”. En este mismo camino, de mayo a septiembre, con seguridad se podrán encontrar algunos ejemplares de lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Se llegará así a la carretera de Boadilla-Pozuelo (M513) desde donde volver al punto de inicio de la ruta, el Aula Medioambiental.

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